Orígenes

De “El Molinillo” a “Tora Bora”

El almacén de la casa El Molino estaba repleto de objetos, maquinaria del antiguo molino y panadería, totalmente inaccesible, tablones, artesas, cajones, amasadoras, hierros y más tablones…

Íbamos a hacer una comida familiar con los abuelitos y los nietos en el jardín, debajo del nogal. Llovía… Teníamos que buscar cobijo, así que improvisamos como pudimos un espacio en el almacén.

Preparamos una sorpresa para amenizar los postres. Los niños escenificarían unos chistes. Dani, Toni y Helia como actores debutantes tuvieron un gran éxito. La abuelita Maruja, que estaba en el ajo, sacó un mono del baúl de los recuerdos que aplaudía con sus platillos estridentes y al que había que dar cuerda continuamente. Ése sí que fue un chiste totalmente inesperado.

A partir de entonces la experiencia se fue repitiendo y formamos la compañía “El Molinillo”.

El espacio teatral era “La panadería”. El primer éxito que presenciaron aquellas paredes de piedra fue la obra de Moliere El enfermo imaginario. Familiares y vecinos acudieron a la representación y fueron testigos de los ya casi consagrados actores Dani, Toni, Rafa, Miguel, Helia, Pedrito, Alberto y Elena con el primer gatito de la saga de los Isidros.

El verano siguiente se representó Pic-nic de Arrabal con una escenografía totalmente “realista” pues la montamos al aire libre, debajo del nogal del jardín, junto al río (a Toño siempre le tocaba ese trabajo  además del de  técnico de luces y sonido). En esta obra, el soldado Zapo está en la trinchera y le pregunta por teléfono a su general
que cuándo va a empezar otra vez la batalla y si las bombas tiene que tirarlas hacia delante o hacia atrás. Esa situación nos remitía necesariamente a Miguel Gila y su famoso teléfono por lo que le hicimos un pequeño homenaje dedicándole la función,  ya que hacía sólo unos meses que nos acababa de dejar.  Zapo y Zepo, Sr y Sra Tepán, camilleros…fueron interpretados por el elenco de actores: Dani, Toni, Helia, Elena, Zoe. Merece mención especial la actuación de uno de los camilleros (Alberto) cuya intervención estelar se limitaba a una única frase: ” ¿Hay muertos?”. Todavía hoy no sabemos si olvidó el texto o quiso meter una “morcilla” pues lo que dijo fue: “¡Vaya descalabro!!” …Después de las  escenificaciones Pilar y Mari Carmen ofrecían a los miembros de la compañía y  a los agradecidos espectadores un delicioso chocolate humeante con bizcocho o coca de pan.

El mono empezaba a renquear y necesita alguna colleja que otra para coger el ritmo de los platillos.

Pasó el tiempo y la casa se rehabilitó. El almacén se convirtió en un espacio lúdico en el que nos encontrábamos para nuestras comilonas y actividades. Nos estamos refiriendo a “Tora Bora”. Era la época en la que buscaban a Bin Laden por aquellas cuevas de Afganistán, así que se comprenderá que el almacén atestado de objetos por el que resultaba imposible transitar, lleno de escondites, adoptara ese nombre. Y lo inauguramos con una gran fiesta que duró todo un fin de semana. Asistieron invitados de todo el país y parte del extranjero. Aquí la sorpresa corrió a cargo de Niujin (el personaje del monólogo Sobre los daños de tabaco de Chejov interpretado por Javier) y un trío de clarinetes con Elena, María y de nuevo Javier. Todo ello después de los postres.

Después una cena sucedió a otra con sus respectivos Somontanos y actuaciones. Así se representaron obras como: Una escena de La venganza de don mendo (Toni, Elia, Juan y Elena), El oso, Farsa en un acto de Chejov (Javier, Juan, Elena y la participación estelar de la gatita Lola). De ésta se hicieron varios bolos,  uno de ellos en la fabulosa casa solariega de Carlos y Mariajo en Ampudia (Palencia). Jarita también participó haciendo de las suyas; fue inmortalizada en una escena gracias a los fotogramas del séptimo arte.

Con tanta afición y tanto público tuvimos que buscar otros escenarios porque “Tora Bora” se nos quedaba pequeño. Se preparó una gorda. Representamos La zapatera prodigiosa de Federico García Lorca en el centro cultural de Castejón de Sos. Hubo un gran número de participantes en el proyecto, (Andrea, Javier, Esther, Jorge, Maria José, Ana, Mari Mar, Mario, Álvaro, Jorge Felipe, Paula, Santiago, Felisa, Teresa, Horacio, Pablo, Olga, María y algunos más… Al año siguiente Javier y Esther representaron en “Tora Bora” y en el hotel Plaza de Castejón El amor entre el perro y el gato de Jardiel Poncela.

El cumpleaños de Felisa se celebró en la antigua panadería porque en “Tora Bora”  no cabíamos. En esta ocasión fichamos a Gerardo como protagonista de Eloísa está debajo de un almendro de Jardiel Poncela. En realidad el motivo de elegir este texto fue que ya teníamos al perfecto “Edgardo”. Los otros actores fueron Javier, Juan, Noelia, Esther, Elena y los perros de peluche Caín y Abel.

No obstante “Tora bora” ya se había consagrado como lugar de encuentros. Los clarinetistas amenizaban las veladas con frecuencia mediante la interpretación de dúos y tríos. ¿Qué teníamos que hacer?… Elena tuvo una gran idea: El curso de verano de clarinetes que se iba a realizar en Madrid podría hacerse en Tora Bora. ¿Por qué no?

¡Y así fue… una semana inolvidable!

Ahora, nuestro mono ya jubilado, sigue en Tora Bora, manteniendo vivos aquellos tiempos.